Durante décadas, la actividad judicial argentina estuvo asociada a largas filas en tribunales, expedientes de cientos de fojas y notificaciones en papel. Sin embargo, la pandemia aceleró un proceso de transformación que ya estaba en marcha y que hoy modificó radicalmente la práctica profesional de miles de abogados.
En la Justicia Nacional y Federal, el sistema de gestión judicial conocido como Lex 100 permite actualmente la consulta remota de expedientes, la presentación electrónica de escritos y la firma digital de resoluciones. Lo que antes requería trasladarse físicamente a los tribunales hoy puede realizarse desde cualquier computadora con acceso autorizado.
La transformación también alcanzó a las provincias. La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires implementó hace años el expediente digital y las presentaciones electrónicas obligatorias, mientras que la Corte Suprema de Justicia de la Nación impulsó distintos mecanismos de digitalización en la Justicia Nacional y Federal.
Uno de los cambios más significativos fue la creación del domicilio electrónico constituido. Actualmente, gran parte de las notificaciones judiciales se realizan por medios digitales y producen efectos jurídicos similares a las antiguas cédulas en papel. Esto redujo tiempos de tramitación y costos operativos, aunque también obligó a los profesionales a mantener un control permanente de sus sistemas de notificación.
La digitalización permitió además el desarrollo de herramientas complementarias como las subastas judiciales electrónicas, los sistemas de consulta pública de expedientes y la interoperabilidad con organismos como registros de la propiedad, registros automotores y entidades bancarias.
No obstante, los problemas persisten. Caídas de sistemas, demoras en la carga de actuaciones, diferencias tecnológicas entre jurisdicciones y desafíos vinculados a la ciberseguridad continúan siendo objeto de debate dentro de la comunidad jurídica.
A pesar de ello, pocos dudan de que el expediente en papel tiene los días contados. Para una nueva generación de abogados, la imagen tradicional de los enormes cuerpos de expedientes apilados en los juzgados ya forma parte de una etapa que comienza a quedar atrás.